En el puerto hondureño de Trujillo, reside Rufino Galán Cazere, que con sus 81 años de edad y propietario de un importante y curioso museo. Es una autoridad en la ciudad y entre sus argumentadas explicaciones narró las incursiones del filibustero William Walker, con lujos de detalles.
Explicó que en 1857, el filibustero con apoyo inglés y norteamericano, utilizando las contradicciones internas que vivía Nicaragua, la ocupó y se declaró presidente, hasta que fue derrotado y expulsado. Que en 1860 organizó sus fuerzas y el 6 de agosto con 91 hombres tomó el puerto de Trujillo y cometió innumerasbles atrocidades. Siete días después, el General hondureño, Mariano Álvarez, procedente de Yoro, al frente de 400 soldados, se enfrentó al bandido, lo capturó, sometió a juicio sumario, lo condenaron a muerte y el 12 de septiembre de 1860 se cumplió la sentencia ante el pelotón de fusilamiento, sepultándose el mismo día en el cementerio viejo de la ciudad, donde se encuentra la tumba.
Parecía que el historiador fue testigo presencial de esos acontecimientos. Sorprendentemente, después comprendimos que casi todos los habitantes de Trujillo, conocen la historia y visitamos sin dificultad la tumba del criminal filibustero.
Según testimonios recogidos en ese puerto, cuando en agosto de 1878, José Martí, junto a su esposa Carmen Zayas-Bazán lo visitó, con el objetivo de esperar el 28 de ese mes, al vapor Nuevo Barcelona para trasladarse a La Habana, se interesó por ese hecho histórico.
Esta acción tal vez explique el porqué, José Martí, escribió desde Nueva York, el 23 de junio de 1887, una carta dirigida al director del Partido Liberal, referido a la reunión efectuada entre los delegados de la Liga de Anexión Americana con el coronel Cutting.
José Martí, denunció los propósitos de los sectores anexionistas norteamericanos de apropiarse de Cuba, Canadá, México y Honduras y refleja la complicidad de algunos nativos de esos países al servicio de Estados Unidos.
El Golpe de Estado ejecutado en Honduras el 28 de junio del 2009, le da total vigencia a las palabras de José Martí. Él dejó escrito que para conocer a un pueblo se ha de estudiar en todos sus aspectos y expresiones, sus elementos, tendencias, apóstoles, poetas y bandidos. En la carta, que aparece publicada en el tomo 7 de sus "Obras Completas", edición 1963 y en página 51 y 52 enjuicia: