Cuba

Una identità in movimento


Con la luz del saber en sus manos

Isván Manuel Cano Hidalgo


Maricela junto a su hija Marinalli, que piensa seguir el sendero de su mama. Foto: Isván Manuel Cano HidalgoConversar con Maricela León es una experiencia alentadora. Esta mujer, que lleva ya 27 años en el maravilloso oficio de sembrar sabiduría y esperanzas entre sus semejantes, ha visto pasar disímiles personalidades frente a sus ojos, pero siempre ha sabido poner en cada quien lo que necesitaba y, como magnifica hacedora de sueños, sortear dificultades y llegar a lo mejor del ser humano.

    ¿Cómo fueron los inicios?

    "Estaba recién graduada de la Secundaria, había un llamado para incorporarse de maestros en la llamada Batalla por el noveno grado y se crearon muchos centros nocturnos de educación de adultos, así que me incorporé a trabajar en uno de ellos, y al mismo tiempo me superaba para alcanzar el título de maestra".

    "Más tarde continué los estudios en la pre licenciatura dos años, y después comencé en la Licenciatura de Maestros Primarios. Posteriormente cambié de enseñanza y me incorporé a la Licenciatura en Educación Especial y me especialicé en maestra terapeuta en sordos".

    "Ahora me encuentro en el Centro de Diagnóstico y Orientación donde atiendo a los niños con discapacidades auditivas y también trabajo directamente con las promotoras en el Programa Educa a tu Hijo".

    ¿Cómo ves el papel del educador?

    "Es muy importante porque es el que garantiza la formación de las futuras generaciones. Pero en definitiva pienso que todo el que tenga un hijo es un educador, no solamente el maestro o el profesor que se encuentra en una institución educacional".

    "Todas aquellas personas que contribuyen a la educación de un niño se pueden considerar educadoras, y esa es una labor que precisa de mucho amor y extrema paciencia. Yo siento gran satisfacción con el trabajo que he realizado. Imagínate que hace un tiempo me encontré con una antigua alumna que ya tiene hoy 27 años y me saludó con tremenda alegría, me contó lo que estaba haciendo laboralmente y eso para mi fue una fuente de felicidad, porque aunque una no sea la maestra de esa persona toda la vida, sabe que en su formación puso un granito de arena. Que se acuerden de una con gratitud es el mejor premio que se recibe".

    ¿Qué es para ti un buen educador?

    "Un buen educador debe poseer muchas cualidades. La primera es ser muy paciente con sus alumnos, no importa la edad que tengan, ya sean de preescolar o adultos".

    "Sentir amor por lo que hace, no solamente porque sea maestro, sino porque en cualquier profesión que se desempeñe en la vida, si no se siente amor por ella no se hace bien. Conocer perfectamente a los alumnos, el medio en que viven, visitarlos, conversar, y ganar su confianza y su respeto.

    "También autoprepararse bien, para que el alumno vea en su profesor a la persona que puede llegar y preguntarle y siempre tiene una respuesta, y si no la tiene en ese momento buscarla juntos en la biblioteca".

    ¿Tienes alguna anécdota, alguna experiencia especial que recuerdes?

    "Tengo muchas experiencias algunas alegres, otras tristes, pero con buenos resultados, porque como ya te dije mi trabajo es orientar, ayudar a las familias".

    "He encontrado personas que a veces tienen un problema con un hijo y no saben a dónde dirigirse, y entonces una llega con la orientación apropiada y es como entrar en una casa a oscuras con una luz en la mano; es maravilloso poder decirle a la familia, mira pueden ir al Centro de Diagnóstico, allí vamos a investigar al niño; allí tenemos opciones para ayudarlo".

    ¿Qué le aconsejarías a los que se inician en la educación?

    "Hace poco tuve la oportunidad de darle una asignatura durante tres meses a los futuros maestros integrales y allí les recomendé mucho que se estudien profundamente las características del adolescente, y que tengan mucha paciencia, mucho respeto por sus alumnos para que ellos los puedan respetar a la vez".

    "Para poderlos conocer hay que ir al lugar donde viven, ver cómo viven, cómo se desenvuelven, cómo son en la comunidad. Pueden tener un comportamiento en la escuela y otro diferente en la comunidad. Es importante que el alumno vea que el maestro se interesa por él, que lo quiere, que de verdad está interesado en ayudarlo, eso es muy importante y como se lo aconsejé a mis alumnos se lo aconsejo a todos los que empiezan".

Ser maestro es una profesión de familia.

Su hija Marinalli Rivero ratifica lo que expresamos al principio al contarnos lo que siente al tener una madre educadora.

    "Para mi eso ha sido muy importante porque me ayudó mucho en mi formación académica y también en mi educación como persona. En ella siempre he encontrado el apoyo y la orientación necesarias".

Tanto ha influenciado esta educadora en su hija que Marinalli piensa seguir el sendero de su mamá.

    "Siempre me llamó la atención el trabajo que hace con los niños y por eso la admiro. Me gustaría seguir su ejemplo. Yo veo que niños que han tenido problemas de disciplina ella los ha sabido encaminar, veo cómo disfruta la forma en que da las clases, en que las prepara, cómo busca los medios y además la atención que le prestan sus alumnos, el cariño que se gana de ellos. Eso me reconforta y quisiera hacer lo mismo; que los demás sintieran por mi eso mismo".

Educadoras así abundan en Cuba, pero siempre resulta gratificante conversar con una de ellas y conocer sus experiencias, máxime si es alguien con quien el diálogo fluye libremente y nos deja al final un agradable sentimiento de que hemos aprendido algo nuevo.


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Webmaster: Carlo NobiliAntropologo americanista, Roma, Italia

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