Cuba

Una identità in movimento


Arquitectura Domestica Temprana de Trinidad, Cuba

Alicia García Santana


Sobre las primitivas villas cubanas se cuenta con una escasa información histórica, concerniente a los siglos XVI y XVII, que pudiera ilustrar sobre el proceso de consolidación arquitectónica de Cuba. Hacia la segunda mitad del siglo XVI las poblaciones se encontraban sólidamente arraigadas en los lugares escogidos, finalmente, para sus asentamientos. Pero la población era menguada. Entre 1569 y 1570, Baracoa contaba con 8 españoles y 17 indios casados; Santiago de Cuba con 32 vecinos; Bayamo, con 70 vecinos y 80 indios casados, se le consideraba como el mejor pueblo de la Isla, con la excepción de La Habana; Camagüey, con 25 vecinos; Sancti Spiritus con 20 vecinos y otros tantos indios casados; Remedios con 20 vecinos, la mitad españoles, la mitad indios casados y en Trinidad no existían pobladores españoles, contaba sólo con 50 índios casados.[1] A fines del siglo XVI se produjo lo que podría considerarse como un repoblamiento y, a principios del XVII, la población total de la Isla, según cálculos de Isabelo Macías, ascendía a 12.707 personas, de las cuales 5.950 correspondían a la ciudad de La Habana, a la que le sigue en orden de importancia, Bayamo con 2.500 habitantes.[2] En el resto de las villas la población oscilaba entre 200 y 700 habitantes. Para fines del siglo XVII las referencias demográficas son en extremo dudosas por lo que no se tiene idea del probable incremento de la población.

En cuanto a referencias documentales sobre construcciones de materiales sólidos — mampostería o cantería — se han localizado algunas referentes a edificios de La Habana y de Santiago de Cuba. Sobre ésta última se deduce del "Plano de la ciudad de Santiago de Cuba y fortificaciones de su puerto", de 1669, que la mayoría de sus casas estaban cubiertas de tejas. Más, en todas las villas se inicia en el siglo XVII la fabricación de edificaciones religiosas con materiales perdurables.

En cuanto a Trinidad, al finalizar el siglo XVII, en 1690, el Gobernador Severino de Manzaneda afirma que "... son sus habitaciones de paxa (...)",[3] lo que pudiera ponerse en tela de juicio dado el interés del Gobernador por convencer al Rey de la necesidad de trasladar Trinidad hacia Jagua, lugar donde en el siglo XIX se fundaría la ciudad de Cienfuegos. Sin embargo, las fuentes locales de archivo de Trinidad, de los siglos XVI y XVII — con la excepción de los libros parroquiales — fueron destruidas o desaparecieron por diversos motivos, y no ha sido posible localizar documentos sobre las construcciones del siglo XVII.

La construcción con aspecto de mayor antiguedad localizada en Trinidad es el resto de casa situada en la calle Real del Jigüe 90, entre la de Boca y de San José, en las cercanías de la plazuela reputada como la fundacional. Consiste en parte de lo que fuera una crujía perpendicular, no afectada al reedificarse en el siglo XIX la casa conocida como de la familia Pablo-Vélez. La disposición lateral del pedazo conservado — formado por una dependencia flanqueada por una galería sobre horcones — manifiesta que la primitiva casa poseía planta en L o en U. Resulta signifivativa la ausencia de ventanas hacia la galería (en el siglo XIX se abrió una ventana) y la cubierta a modo de armadura a dos vertientes sobre estribados dobles. molduras soleras y solerillas, canes y tirantes simples, cuando por lo común los martillos se cubren a una sola agua. El techo se encuentra decorado con trazos pintados en negro, de índole geométrica. En la dependencia principal del pedazo conservado existe una alacena con puertas de cuarterones y herrajes de antiguo abolengo. Las puertas de acceso son "a la española", que giran sobre pivotes. Los pisos son del tipo llamado de hormigón o torta y las excavaciones practicadas en la galería pusieron al descubierto un pavimento de enmorillados de piedra, de estipe plateresca. La cubierta de la galería o colgadizo arranca de una moldura en billetes y remata la tablazón un denticulado tallado en la madera . Los horcones de madera se apoyan en basas de piedra y cuentan con zapatas en pico de loro. Sobre uno de los vanos de acceso de la dependencia principal existe un relieve con una cruz y, a un costado del mismo, un hueco para depósito de agua bendita, lo que sugiere que dicho ámbito sirvió como capilla de la vivienda primitiva.[4]

Las referencias documentales más antiguas localizadas sobre esta casa datan del 1756 cuando Nicolás Pablo-Vélez impone


"... sobre la CasadeRafa ytexa y laotra q. esta en lo interior consucocina y solares (... ) con otra cobijada deguano en la CalledelJigue [...]".[5]


Dos años después, el mencionado Nicolás Pablo-Vélez vende a su hijo la casa


"... derrafa y texa quettengo en mi solar con veinte y siette Varas y ma. de Solar enla frontera ala Calle linde con Casa y solar de Da. María Muñoz, por una parte y por la otra Con solar ycasa demi morada (...) en cantd. demill yseiscienttos ps. [...]".[6]


Las viviendas descritas por documentos como constituidas por dos o más núcleos en la actualidad constituyen una sola unidad. Tal es el caso de ésta de la calle Real del Jigüe 90 y de otras interminables de relacionar. Y es que, en la mayoría de los casos, las viviendas tempranas constituyen el resultado de un progresivo proceso de ampliación. En unos casos, por la fusión de unidades originales; en otros, por la adición de nuevas estructuras espaciales. Por lo general, no fueron construidas de una sola vez, al menos es el caso de la trinitarias. Ello dificulta el reconocimiento de estructuras primitivas porque detrás o enfoscadas en una construcción de aspecto siglo XIX, por ejemplo, existe un núcleo mucho más antiguo. Se requiere , pues, de estudios arqueológicos-reconstructivos muy específicos.


    Notas

    1. "Testimonio de la visita que hizo a su diocesis Juan del Castillo, obispo de Cuba. 2 de agosto de 1569 a 13 de abril de 1570". Archivo Nacional de Cuba, Fondo Academia de la Historia, caja 80, exp. 35.

    2. Macías, Isabelo, Cuba en la primera mitad del siglo XVII, Sevilla, [Publicaciones de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla], 1978, 654 p.

    3. "Carta de Manzaneda al Rey, 4 de septiembre de 1690". Archivo General de Indias, Fondo Santo Domingo, leg. 110.

    4. Véase García Santana, Alicia, "Trinidad, desarrollo urbano y arquitectura", Islas, Santa Clara, núm. 94, sep.-dic., l989, p. 3- [26].

    5. Archivo Histórico de Trinidad, Protocolos de Tomás de Herrera, escritura del 18 de febrero de 1856.

    6. Archivo Histórico de Trinidad, Protocolos de Tomás de Herrera, escrituras del 1ro. de abril y del 6 de noviembre de 1758.



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